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Hidrata a diario las uñas y cutículas con cremas nutritivas o aceites como el de coco, almendras o ricino. Esto previene el endurecimiento.
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Utiliza calzado cómodo y ventilado, evitando zapatos demasiado ajustados o de punta estrecha que deformen la uña.
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Corta las uñas después de la ducha, ya que estarán más blandas y el corte será más fácil y seguro.
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Evita usar esmaltes o productos químicos de forma continua, pues pueden resecar la uña y favorecer su fragilidad.
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No intentes forzar el corte de uñas muy duras sin ablandarlas antes, ya que podrías partirlas o dañar la piel.
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Si notas cambio de color, grosor excesivo o mal olor, acude a un podólogo para evaluar si hay infección por hongos.
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Realiza este baño de pies una vez por semana como rutina preventiva, incluso si tus uñas no están endurecidas.